Muchas personas aseguran sentir la presencia de un ser querido fallecido. Es una experiencia íntima y, para quien la vive, a menudo reconfortante.
Aquí repasamos las señales que se suelen describir y qué explica la psicología sobre ellas, sin caer en el morbo.
Las señales que se suelen describir
Aunque cada experiencia es única, hay percepciones que se repiten:
- Un olor familiar, su perfume o un aroma que le asociabas.
- Soñar con la persona, a veces con un mensaje de calma.
- La sensación de una caricia o una presencia en la habitación.
- Pequeños detalles cotidianos que interpretamos como una señal.
Suelen aparecer en los primeros meses y, sobre todo, en momentos de tristeza o soledad.
Qué dice la psicología
Los profesionales explican que sentir esta presencia es una parte normal del duelo. El cerebro, acostumbrado a esa persona, "llena" su ausencia con recuerdos y sensaciones muy vívidos.
Lejos de ser un problema, esto suele ayudar a adaptarse a la pérdida y a interpretar esos momentos como una señal de afecto.
Vivirlo con calma
No hace falta demostrar nada ni buscar explicaciones extraordinarias. Si la sensación te reconforta, acéptala como parte de tu proceso.
Conviene recordar, eso sí, que a veces el deseo de sentir su presencia nos hace ver señales donde quizá no las hay, y también está bien.
Herramientas para acompañar el duelo
Más allá de las señales, hay recursos que ayudan a sobrellevar la ausencia y mantener viva la memoria:
- Hablar con un psicólogo o un grupo de apoyo al duelo.
- Crear un álbum de recuerdos con fotos y cartas.
- Mantener viva una actividad compartida que os unía.
- Dedicarle un objeto de recuerdo o un gesto simbólico.
No estás solo en esto
Sentir su presencia, echarle de menos y buscar formas de recordarle son partes naturales de querer a alguien. Si quieres profundizar en el proceso, tienes el duelo y la sensación de presencia.