En España no es obligatorio por ley llevar al fallecido a un tanatorio: la familia puede optar por un velatorio en casa o trasladar el cuerpo directamente al cementerio o al crematorio. Ahora bien, en la práctica el tanatorio es la opción más habitual, porque reúne en un mismo lugar la conservación del cuerpo, la sala de velatorio y la gestión de los trámites.
¿Qué es un tanatorio?
Un tanatorio es la instalación donde se vela al fallecido y se conserva el cuerpo en condiciones adecuadas hasta la inhumación o la incineración. Suele disponer de salas de velatorio, cámaras de conservación y, en muchos casos, de servicios de tanatopraxia.
No hay que confundirlo con la funeraria, que es la empresa que organiza y presta el servicio (traslado, féretro, trámites). Una misma compañía puede gestionar ambas cosas, pero son conceptos distintos.
¿Es obligatorio llevar al fallecido a un tanatorio?
La respuesta corta es no. Ninguna norma estatal obliga a velar a la persona fallecida en un tanatorio. Lo que sí está regulado es la policía sanitaria mortuoria, que en España depende de cada comunidad autónoma y fija las condiciones de conservación, traslado y plazos.
En términos generales, entre el fallecimiento y la inhumación o incineración debe transcurrir un plazo mínimo (habitualmente unas 24 horas, salvo excepciones), y el cuerpo debe mantenerse en condiciones adecuadas durante ese tiempo. Ahí es donde el tanatorio resulta práctico, aunque no sea la única vía permitida.
Cuándo conviene y cuándo no es necesario
Cada familia decide según sus circunstancias, sus costumbres y la normativa de su comunidad. Estas son las situaciones más frecuentes en uno y otro sentido.
Cuándo conviene llevarlo al tanatorio
- Cuando se desea un velatorio con visitas de familiares y amigos en un espacio preparado.
- Si hace falta conservación en cámara o tanatopraxia antes de la despedida.
- Cuando se quiere centralizar los trámites y el traslado en un solo lugar.
- Si la vivienda no reúne condiciones para un velatorio en casa.
Cuándo no es necesario
- Si la familia prefiere un velatorio en el domicilio, donde la normativa autonómica lo permita.
- Cuando se opta por un traslado directo al cementerio o al crematorio sin velatorio.
- En despedidas íntimas o sin ceremonia, por voluntad del fallecido o de la familia.
- Si las creencias o costumbres marcan otro tipo de rito fuera del tanatorio.
El papel de la conservación y la tanatopraxia
Mientras el cuerpo espera la despedida, debe conservarse adecuadamente. Lo más común es la refrigeración en cámara, y cuando se va a velar con el féretro abierto o hay un plazo más largo, se recurre a la tanatopraxia, que prepara y reconstruye estéticamente al fallecido.
Si quieres entender mejor en qué consiste este trabajo, lo explicamos en el artículo sobre qué es la tanatopraxia. Y si te preguntas cuánto tarda el traslado desde el fallecimiento, puedes leer cuánto se tarda en llevar a un fallecido al tanatorio.
Qué tener claro antes de decidir
Llevar al fallecido a un tanatorio no es una obligación legal, sino una opción práctica que la mayoría elige por comodidad y por reunir todo en un mismo sitio. La decisión depende de la familia, de sus costumbres y de la normativa de cada comunidad autónoma.
Si necesitas localizar uno cercano, puedes consultar el directorio de tanatorios por localidad. Y si te surgen más dudas sobre el velatorio en casa, tienes el artículo sobre si se puede velar a un fallecido en casa en España.