A veces, por proteger a alguien, surge la tentación de ocultar o retrasar la noticia de un fallecimiento. Aunque la intención sea buena, suele hacer más daño que bien.
Aquí te explicamos por qué y cómo comunicarlo mejor.
Por qué ocultarla hace daño
No saber a tiempo de una muerte impide a la persona despedirse y empezar su duelo. Enterarse tarde, o por otros, puede generar un dolor y un enfado añadidos.
También priva de decisiones importantes, como acudir al funeral o acompañar a la familia.
Cómo comunicar un fallecimiento
- Buscar un momento y un lugar tranquilos, sin prisas.
- Hablar con claridad y cercanía, sin rodeos confusos.
- Permitir que la persona pregunte y exprese lo que siente.
- Evitar frases que minimicen el dolor, como "hay que ser fuerte".
Cómo explicarlo a los niños
Con los más pequeños, lo mejor es hablar con honestidad y sencillez, sin eufemismos que confundan ("se ha dormido" puede asustarles).
Conviene dejarles expresar sus emociones y acompañarles con paciencia en cada momento.
La verdad ayuda a sanar
Aunque comunicar una muerte sea durísimo, hacerlo con cariño y verdad permite a cada persona despedirse y vivir su duelo de forma sana.
Si necesitas dar el aviso de forma más formal, te explicamos cómo hacer una esquela.