Cuando una persona fallece, además de los bienes físicos (cuentas, inmuebles, vehículos), deja un rastro digital: cuentas de correo, perfiles en redes sociales, fotografías en la nube, dominios, criptomonedas, suscripciones. El testamento digital es el conjunto de instrucciones que organizan qué hacer con todo eso.
No es un documento estandarizado ni un trámite obligatorio, pero puede ahorrar a los herederos quebraderos de cabeza y proteger la memoria del fallecido. En España hay un marco legal específico desde 2018.
Qué incluye un testamento digital
El término "testamento digital" agrupa varios tipos de activos e identidades online que pueden tener relevancia tras el fallecimiento:
- Cuentas de correo electrónico: Gmail, Outlook, otros proveedores.
- Redes sociales: Facebook, Instagram, X (Twitter), LinkedIn, TikTok.
- Servicios de almacenamiento: Drive, iCloud, Dropbox, OneDrive.
- Servicios de streaming y suscripciones: Netflix, Spotify, Amazon Prime, servicios de software.
- Plataformas comerciales: Amazon, eBay, marketplaces.
- Banca y servicios financieros online.
- Criptomonedas y monederos digitales.
- Dominios web, blogs y sitios online.
- Bibliotecas digitales: libros electrónicos, música, videojuegos comprados.
Marco legal en España
La Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales reconoce expresamente el derecho a determinar el destino del patrimonio digital tras el fallecimiento. Los herederos pueden acceder a los datos del fallecido, salvo que este lo hubiera prohibido expresamente.
El artículo 96 de la LOPDGDD regula el acceso a los contenidos digitales y permite que las personas designen, en vida, a quién corresponderá gestionar este patrimonio. Las plataformas (Google, Meta, Apple) tienen además sus propios procedimientos internos para gestionar cuentas de personas fallecidas.
Cómo preparar el testamento digital
Hay varias formas de dejar organizado el legado digital, complementarias entre sí:
- Incluir disposiciones en el testamento notarial: el testamento ordinario puede incluir cláusulas específicas sobre el destino de cuentas y datos digitales, y designar un responsable para ejecutarlas.
- Usar los servicios de las plataformas: muchas plataformas permiten designar contactos de legado o establecer reglas para inactividad prolongada. Por ejemplo, el "Contacto de legado" de Apple o el "Administrador de cuentas inactivas" de Google.
- Dejar un inventario seguro: una lista de cuentas, servicios y accesos, almacenada de forma segura (gestor de contraseñas con acceso de emergencia, sobre cerrado custodiado, etc.).
- Comunicar voluntades a la persona de confianza: aunque no esté formalizado, que alguien cercano sepa qué hacer ahorra problemas.
Qué pueden hacer las plataformas con la cuenta del fallecido
Cada plataforma tiene sus propias reglas, pero las opciones más habituales son:
- Conversión a cuenta conmemorativa: la cuenta queda visible pero congelada (típico de Facebook).
- Eliminación de la cuenta: borrado definitivo del perfil y los datos.
- Entrega de datos a los herederos: con autorización previa del fallecido o por requerimiento legal.
- Mantener activa con acceso del contacto de legado: solo en plataformas que tienen esta figura.
Recomendaciones prácticas
Sin necesidad de ir al notario, hay actuaciones simples que cualquier persona puede hacer ahora mismo:
- Activar los contactos de legado en los servicios que lo permiten (Apple, Google, Facebook).
- Hablar con la familia sobre qué cuentas existen, qué se quiere que pase con ellas y dónde encontrar lo necesario.
- Usar un gestor de contraseñas con función de acceso de emergencia para personas de confianza.
- Identificar activos con valor: dominios, criptomonedas, contenido monetizado. Estos requieren tratamiento específico.
Cuándo conviene asesoramiento profesional
Para patrimonios digitales con valor económico relevante (criptomonedas, dominios, contenido monetizado, propiedad intelectual digital) conviene incluir disposiciones específicas en el testamento notarial. Un notario o un abogado con experiencia en patrimonio digital puede orientar sobre cómo articularlo legalmente.
La normativa sobre datos digitales evoluciona rápido. Lo que es válido hoy puede cambiar; conviene revisar las disposiciones cada cierto tiempo y mantener actualizada la información que se deja a la familia.