Un sarcófago es un contenedor funerario, casi siempre de piedra, usado en la Antigüedad para albergar los restos de personas importantes. Los más célebres son los del antiguo Egipto.
Aquí te contamos su origen y para qué servían.
De dónde viene la palabra
Procede del griego sarx ("carne") y phagein ("comer"). El nombre alude a una antigua creencia sobre la piedra usada, que se pensaba aceleraba la descomposición.
Aunque los hubo de arcilla, metal o madera, los más conocidos son los de piedra labrada.
Para qué se usaban
Servían para honrar a faraones, reyes y personajes de alto rango. Su elaboración cuidada reflejaba la importancia de la persona enterrada.
En Egipto se decoraban con símbolos religiosos; en Grecia y Roma, con relieves y, a veces, una figura del difunto en la tapa.
Una ventana al pasado
Más allá de su función, los sarcófagos nos hablan de las creencias y el arte de aquellas culturas, y de la reverencia que sentían hacia sus muertos.
Por eso hoy son piezas valiosísimas en museos de todo el mundo.
Curiosidad del término
La palabra "sarcófago" también se usa hoy en otros contextos, como la estructura que aisló el reactor de Chernóbil, por su idea de contener algo de forma sellada.
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