Convertir las cenizas de un ser querido en un diamante conmemorativo es una de las formas más singulares de mantener su recuerdo cerca. Es una opción cada vez más conocida, aunque genera muchas dudas.
Aquí te explicamos, con claridad, qué es y cómo funciona.
Qué es un diamante conmemorativo
Es un diamante creado en laboratorio a partir del carbono presente en las cenizas (o, en algunos casos, en el cabello) de la persona fallecida. El resultado es una gema real que se puede engarzar en una joya.
No se distingue a simple vista de un diamante natural, y permite llevar el recuerdo siempre cerca.
Cómo es el proceso
El proceso imita, de forma acelerada, lo que ocurre en la naturaleza. A grandes rasgos:
- Se recoge una muestra de cenizas o cabello y se extrae el carbono.
- Se somete a alta presión y alta temperatura (tecnología HPHT), recreando las condiciones del interior de la Tierra.
- El diamante en bruto se talla y pule según las preferencias elegidas.
- Se entrega certificado, listo para engarzar si se desea.
Cuánto tarda y qué tener en cuenta
Es un proceso largo: suele llevar varios meses desde la recogida de la muestra hasta la entrega. Conviene tenerlo presente y no esperar un resultado inmediato.
El precio varía según el tamaño y las características del diamante, y solo se necesita una pequeña parte de las cenizas, así que se puede combinar con otros destinos.
Una entre varias opciones
El diamante es una opción más para las cenizas, junto a conservarlas, esparcirlas o convertirlas en otro recuerdo. Lo vemos en qué hacer con las cenizas y en otras formas de recordar a un ser querido.
Sea cual sea la elección, no hay prisa: tómate el tiempo que necesites para decidir qué refleja mejor lo que esa persona significó para ti.